El hombre

Fred Perry, hijo de un tejedor de algodón, se convirtió en campeón mundial de ping-pong a los 19 años, antes de dar el salto al tenis sobre hierba y poner su espectacular golpe de derecha a buen uso, alzándose con la victoria en Wimblendon en tres ocasiones. Perfeccionó sus tiros a golpe de practicar en las canchas de su barrio al oeste de Londres, forjándose un mito que llegó a sumar diez títulos y que llegaría a ser capitán del equipo de la Copa David y el primer jugador en ganar los cuatro grandes torneos Grand Slam, considerándose a día de hoy el único ciudadano británico en haberlo logrado.

Según comentaba Fred Perry:
“Por lo general, se me consideró el tenista mejor vestido de mi época”